lunes, 17 de septiembre de 2012

Mito de Athenya

Pues aqui pongo el mito del origen de Athenya :D nunca pensé en escribirlo, pero al tener dos asignaturas de mitos ("Mitología popular y folkore rumano" y "Cultura y civilización noruegas") pues me entró la inspiración en clase y me puse a escribirlo... aparece en el segundo capítulo del libro.

Que lo disfrutéis :D

Al principio, sólo existían los cuatro elementos, y de ellos, nacieron los dioses. Yarhu nació del fuego; Salmakya nació del agua; Feyra nació de la tierra; Iignus nació del aire.

            Así, las cuatro divinidades decidieron unir los elementos para crear un mundo al que llamaron: Athenya. Lo adornaron con montañas, árboles y ríos… con un astro que iluminaría el día y dos la noche, junto a las estrellas. Al primero lo llamaron Hëlyos y a las lunas Seya y Keya, la primera azul y la segunda blanca. Y cada dios escogió una zona de Athenya, donde crearía criaturas.

            Yarhu escogió el oeste, la zona más desértica. A partir del fuego y de la tierra creó a los albóreos. Seres fuertes y resistentes, veloces y ágiles. Seres capaces de manejar su fuego.

            Salmakya prefirió el nordeste, por el bosque y por el océano. Ella creó dos tipos de criaturas, parecidas en belleza pero distintas en poder: de los pétalos de las flores cubiertos de rocío creó a los elfos, una raza bellísima con una magia ancestral que podrían invocar sólo con la mente. Seres incapaces de hacer daño sin motivo. Ellos vivirían en el bosque, lo cuidarían y embellecerían. Luego, Salmakya cogió un puñado de tierra y se lo llevó al mar, y con esa tierra moldeó seis islas, donde vivirían sus otras criaturas: creadas únicamente a partir del agua, las sirenas. Con cuerpo humano y cola de pez si se hallaban en el agua, con figura humana si estaban en tierra. Criaturas bellas, con gran sabiduría y una magia basada en los cantos y la adivinación.

            Feyra también escogió una zona boscosa, el sur de Athenya, con playa al este y montañas siempre nevadas al sur. La diosa, se pinchó un dedo con la espina de una rosa, y una gota de su sangre cayó en la tierra y de ahí nació el hombre humano. Por el dolor del pinchazo, una lágrima nació en sus ojos y fue a parar también a la tierra, de ahí nació la mujer humana. Una raza sin magia pero inteligentes, valientes y leales. Seres con grandes capacidades que les permitían estudiar, aprender y descubrir.

            Iignus eligió la zona central de Athenya. Separada del desierto por una cordillera, llena de praderas en cuyo centro había un pequeño bosque y en el este la costa bañada por el Océano Karmes. Él creó a los magos erosionando las rocas con el viento. Pero con el tiempo, algunos magos se especializaron en aprender a controlar y utilizar en su favor a los cuatro elementos. De ahí nacieron los elementales, los únicos seres capaces de invocar a los elementos, ya que los magos no podían hacerlo.

            Después de crear todos estos seres, los dioses pusieron también en el mundo otras criaturas como las aves, los reptiles, los peces y los mamíferos. Así, las cinco razas convivieron en paz y armonía.

            Pero un día, un rayo provocó un gran incendio en el este de Lünadîs, el reino de los humanos. Un incendio imparable que prometía exterminar el reino y el resto de Athenya. Así que, los dioses, para evitarlo, desprendieron la tierra incendiada y la separaron, dejándola en el océano a la deriva. La isla acabó en cenizas y de estas cenizas nacieron unos seres que ni los dioses habían previsto: los vraemonios. Seres sin alma que sólo tenían un objetivo: dominar Athenya. Eran muchos, fuertes y con una magia únicamente destructiva. Se dividieron en cuatro grupos para intentar tomar los cuatro reinos del continente a la vez. Estuvieron a punto de conseguirlo, de no ser porque los dioses, para ayudar y proteger a sus criaturas, además de los elegidos en las profecías, crearon a Éraso uniendo los cuatro elementos de los que nacieron: una criatura alada capaz de manejar los poderes de los cuatros dioses, pues fluían todos en su interior.

            Los vraemonios fueron derrotados y desterrados de cada uno de los reinos y la paz volvió a Athenya.

Cristina Guerrero.

8 comentarios:

  1. Según leía, no he podido evitar ir imaginando cada palabra.

    Impresionante.

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  2. Amigaaaaaaaaaaaaaaaaaaa hermosa :D jajajaja me encantooooooo esta parte ^^ sabes que yo estaba pensando algo así parecido para Lydian? :P pero después te cuento más o menos como es en la mia ^^

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  3. buen mito, me ha gustad muxo :) a lo mejor podrias habr metido alg mas no? xo esta muy bien!

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  4. Impresionante mito. He disfrutado mucho y estoy deseando leer más de este lugar y todas las historias que esconden provocadas por un sueño y una ilusión:) muchas gracias!

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    1. ¡Gracias a ti! :D espero que disfrutes de mi mundo tanto como yo ^^

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  5. ¡Me ha gustado mucho! me fascina la mitología en todas sus facetas y ha sido genial leer esta publicación :)
    Saludos

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    1. ¡Gracias! A mí también me encanta ^^ y lo que yo estudio me inspiró a crear este mito sobre la creación de Athenya :)

      ¡Un abrazo!

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