sábado, 8 de febrero de 2014

Prólogo segunda entrega

¡Hola de nuevo!

Ya que queda muy poquito para que la segunda parte de Athenya salga a la luz, he decidido poner el prólogo del libro dos y así ya empezar a meteros intriga :D

Antes que nada deciros que la saga se va a llamar Athenya y no Reino de Athenya. Este nombre lo puso la editorial y nunca llegó a convencerme la verdad... y más si tenemos en cuenta que Athenya no es un reino sino un mundo lleno de reinos.

También voy a subir el dibujo la portada ya, a ver qué os parece :) hecho, como ya dije, por mi hermana Marien Guerrero Jerez.

¡Un beso y espero que os guste!

Athenya II

Guardianes







Prólogo

Me senté en mi escritorio, delante del portátil. Cogí los cascos y los conecté para poner música que siempre he considerado inspiradora. Los cascos me gustaba ponérmelos para sentir la música dentro de mí.
Luego me preparé para sumergirme, una vez más, en el fantástico y maravilloso —a mi parecer— mundo de Athenya. Aquel mundo que yo había creado, el que desde pequeña utilizaba para evadirme de mis problemas y mi soledad. Un día me decidí a llevarlo de mi cabeza al papel, para compartirlo con aquellos que también necesitaran huir a un mundo ajeno al real. Y desde aquel día, mi mano escribió y escribió sin descanso, línea tras línea, palabra tras palabra, describiendo aquella nueva tierra y presentando personajes inéditos.
            Me costó, nunca se me había dado bien explicar y mostrar lo que imaginaba; pero lo conseguí, muchos me ayudaron y apoyaron. Publiqué el libro, una satisfacción tan grande que no sabría expresarla con palabras.
            Y ya estaba preparada para escribir otra gran aventura en Athenya, con nuevos personajes y más acción. En clase me habían ido surgiendo las ideas y las había apuntado para, cuando tuviese tiempo, desarrollarlas. No era aquel el momento más indicado para empezar a escribir, los exámenes de junio estaban a la vuelta de la esquina, y como empezara no pararía… pero mi agobio por los estudios era tal, que tenía la necesidad de evadirme de nuevo, de viajar al mundo en el que llegaba a sentirme realmente feliz…
            Creé un nuevo documento, elegí la fuente y el tamaño y comencé:
<<Encontró a la reina sentada en la biblioteca, inmersa en uno de tantos libros que solía leer. Flavia se acercó con sigilo para no molestarla…>>.
            Aparté los ojos de la pantalla y me quité los cascos. ¿Había oído un ruido? Tal vez fuesen mis perros. Mis padres se habían ido a cenar con unos compañeros del trabajo. No era la primera noche que me parecía oír algo. En una casa tan grande y teniendo perros, es lo habitual. Agucé el oído. Al no escuchar nada raro, me coloqué los cascos de nuevo y continué. Sin embargo, enseguida volví a quitármelos, inquieta.
Tal vez era producto de mi imaginación, pero no estaba tranquila, así que decidí echar una ojeada abajo por si acaso. Me calcé —a pesar de lo tarde que era aún no me había puesto ni el pijama— y bajé con cuidado.
            Todo parecía tranquilo, los perros —dos machos, Barri y Robin— estaban tranquilos. Me saludaron y les acaricié durante un rato con cariño.
Pero cuando fui a subir, pude ver entre las sombras del salón, a alguien sentado en el sofá. Rápidamente busqué el interruptor y encendí la luz, al tiempo que me armaba con uno de los bastones que teníamos al pie de las escaleras.
            Cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, pude verla. Una mujer pelirroja y guapa, con un vestido de tirantes negro y ajustado, me miraba sonriente. Yo me quedé allí quieta, con cara de tonta, con el corazón latiéndome a mil por hora. Aquello sólo podía ser una visión, una pesadilla…
            —¿Qué te pasa?
            —Tú no eres real…
            —Soy real.
            Yo lo negué con la cabeza. Me pellizqué y abofeteé, pero efectivamente, no era un sueño.
            —¿Qué quieres de mí?
            —¿No te lo imaginas? —Azazel se acercó a mí y yo alcé el bastón, como si aquello fuera a protegerme de ella—. Sólo quiero que dejes de escribir, para que por fin mis planes salgan como es debido.


Cristina Guerrero.